Carta de amor por mi país


“Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal.”

Madre Teresa de Calcuta

Venezuela, mi amor, quiero que esta carta llegue a ti cuando me toque decidir tu futuro, junto a quienes te amamos. Quiero que seamos felices viviendo en tu tierra, y que pasen los años y la felicidad de todos se incremente por tu progreso.

Te he contemplado en muchos de tus paisajes que han movido las almas, las plumas y las voces de quienes te cantamos y te cantaremos. He sentido tus lluvias, vientos, tempestades, truenos y relámpagos que en mis noches de niño me atemorizaban, pero que ahora me complazco sintiendo cómo estamos a merced de tu naturaleza.

Esté donde esté, te recuerdo cuando percibo un aroma parecido a tus arepas, o cuando se escucha a un cantante nuestro que, aunque en mi país cuando lo escuchaba ni me gustaba, ahora que estoy lejos me emociona. Pienso en ti, mi país querido, que tanto nos has dado y poco te hemos sabido agradecer poniéndote bonito, haciendo que luzcas atractivo, más allá de las visitas turísticas a los sitios que no consideramos impúdicos.

Mi corazón se pone ardiente de amarte y de quererte. Me hace desear que todos estemos deseosos de sacrificarnos para que te desarrolles. No que nos desprendamos de las migajas, e incluso ni eso para sembrar lo que es necesario para que reverdezcas. Que te demos todos lo mejor de nosotros para que seas el país que amamos, del cual nos sentimos orgullosos no sólo por patriotismo, sino por sobrado orgullo de ver lo bien que se vive aquí.

En tu suelo viven muchos de mis amigos, algunos que no se han ido, no porque no tienen a dónde irse, sino que no se van porque no se van y punto. Se quedan incluso rechazando ofertas tentadoras, y cantos agoreros que les dicen que hay que irse porque esto se lo llevó quien lo trajo. También viven algunos que no se han ido porque no han podido, o les han faltado guáramos para ponerse al riesgo de dejar la seguridad de lo conocido. Otros que viven no son mis amigos, ni lo podrán ser, porque han destruido lo que había, y no han construido nada en sustitución.

La mayoría del pueblo de mi país, Venezuela, te ama con sentimientos encontrados. Se les ha hecho costumbre vivir en ese país cuyo mapa pueden reconocer, pero al cual no le aportan en proporción trabajo y responsabilidad para construirlo y hacerlo grande.

Quizás te sientas triste y apesadumbrada de verte abandonada y pobre, explotada y no reconocida, descuidada y sucia. Son estupideces que hacemos nosotros con lo que decimos amar, esperando que venga otro y haga lo que tenga que hacerse para ser como otros países más adelantados, a los cuales envidiamos pero no estamos dispuestos a emularlos para levantarnos tempranito, trabajar intensamente y con inteligencia.

¿Venezuela, crees que el problema estará en las palabras que usamos? No lo creo. Creo que lo que nos sobra son palabras y nos faltan las acciones. Nos amamantaron con la fantasía de que eras un país rico, y que lo que pasaba era que una cuerda de corruptos se robaba las riquezas. La verdad es que la cuerda de ladrones y corruptos se robaron lo poquito que tu entraña nos regalaba para que no nos muriéramos de hambre, mientras aprendíamos a trabajar como gente decente y educada.

Como dice Kahlil Gibrán, “Para vivir es necesario coraje. Tanto la semilla intacta como la que rompe su cáscara tienen las mismas propiedades. Sin embargo, sólo la que rompe su cáscara es capaz de lanzarse a la aventura de la vida”. Necesitamos “romper tu cáscara” Venezuela, y la valentía de desprendernos de los regalos que nos haces para ir a buscar nuestro destino y demostrar el verdadero amor que te profesamos.

Artículo ublicado en el Diario El Carabobeño
Sección: Creando futuro
adrian.cottin@pcos-international.com

One thought on “Carta de amor por mi país

  1. Que hermosa reflexión acerca de nuestro amado y maravilloso país.
    Dios nos dió el privilegio de contar con muchas riquezas naturales. Todavía quedamos algunos dispuestos a aportar nuestro granito de arena para construir el país que queremos.
    Te aprecio mucho.
    Elsa

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