La inteligencia cultural


“La sencillez y naturalidad son el supremo y último fin de la cultura”
Friedrich Nietzsche

Aun no existe un acuerdo acerca de la naturaleza de la inteligencia, y por ello definirla surge como un gran desafío. El asunto hoy no es saber si somos o no inteligentes, sino en qué o cómo somos inteligentes. Esta frase la he repetido tanto en el pasado, proveniente según creo de algunos de los autores que utilizo para estos temas como fuentes como: Howard Gardner, Mauro Rodríguez Estrada, John Berry, Peter Salovey, John D. Mayer, Luis Alberto Machado.

Hoy vuelven a tomar vigencia con las nuevas evoluciones de tipos de inteligencia, acerca de los cuales hoy deseo escoger para compartir el concepto de Inteligencia Cultural. El autor que estoy revisando es Christopher Earley, profesor y jefe de la cátedra de comportamiento organizacional de la Escuela de Negocios de Londres, Inglaterra.

Earley hace una aproximación organizacional, pero que podemos extender a los ámbitos sociales y políticos muy fácilmente. Trabaja analizando lo que llama Inteligencia Cultural: Interacciones individuales a través de las culturas, en su libro publicado por Stanford University Press, 2003. Menciona que en estos tiempos en los cuales trabajamos con equipos internacionales y diversos, existen iniciativas y negocios interculturales, y es muy importante que los individuos se integren rápidamente a las nuevas culturas a las cuales se ven expuestos.

Es común que contraten a la empresa que dirijo para educar a los gerentes y directores en el desarrollo de una perspectiva global y en las artes del liderazgo de equipos multiculturales. Aplicamos teorías de gerencia y de psicología que les provean a nuestros Socios de Aprendizaje los conocimientos, las habilidades para desarrollar los patrones de pautas culturales y la motivación para trabajar con otros cuya cultura sea diferente.

En estos tiempos donde las diferencias culturales han llevado a que ocurran los más grandes conflictos y que tienden a acrecentar su violencia y consecuencias, este tema toma mucha importancia y por ello quiero comenzar a transitarlo con ustedes.

Las culturas nos enseñan diseños para vivir que se adaptan a circunstancias físicas e históricas diferentes. Por ejemplo, cada cultura transmite a sus niños sus modelos de adaptación la manera como está configurada por su ecología y las actividades de sus adultos que son necesarias para mantenerla y preservarla. La cultura influencia de manera aislada y colectiva en el desarrollo del conocimiento y, por ende, de la inteligencia.

La manera como convivimos, los idiomas y la manera como hablamos, los sistemas económicos y de producción que propulsamos, los roles de cada quien en la familia, el funcionamiento del conocimiento y cómo lo compartimos, los modelos mentales prevalecientes son el resultado de la cultura en la cual vivimos.

Por eso el desarrollar la inteligencia cultural luce más que como un derecho como una obligación desde la etapa temprana en el hogar y la escuela, y claro en los ámbitos sociales y organizacionales, para aumentar en las personas su habilidad para adaptarse con rapidez y eficiencia a un nuevo ámbito cultural y poder tener éxito en el mismo.

Imaginemos un mundo donde cualquiera de nosotros pueda poseer la habilidad para tener la actitud adecuada en función de la cultura con la cual tengamos que interactuar.

Artículo publicado en el Diario El Carabobeño
Sección: Creando futuro

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